Fuera de la Caja

Enclave

Evidentemente, no conozco la cifra que publicará INEGI como dato oportuno del PIB, pero todo indica que será muy positiva, y por eso conviene tener el contexto.

Habíamos quedado en dedicar los viernes a temas que no fuesen de corto plazo, y así será, pero en esta ocasión romperé la regla, para darle contexto a una noticia que saldrá hoy: el crecimiento de la economía. Evidentemente, no conozco la cifra que publicará INEGI como dato oportuno del PIB, pero todo indica que será muy positiva, y por eso conviene tener el contexto.

En esta semana se publicó la información de la balanza comercial, que sigue siendo algo espectacular. En promedio, en los últimos tres meses hemos exportado más de 77 mil millones de dólares por mes, mientras importamos poco más de 75 mil. Aunque el saldo del comercio que no tiene que ver con el petróleo fue un poco menor que en el trimestre anterior, sigue siendo suficiente para compensar esa tragedia que es la parte petrolera, en la que tenemos un déficit mensual superior a los 3 mil millones de dólares. Digo, por eso de la soberanía energética que tanto mencionan.

Entre la información del comercio exterior hay un dato que nos permite, por fin, tener algo de esperanza en una recuperación que pueda ser sostenida: las importaciones de bienes de capital. Esas importaciones crecían de forma extraordinaria en 2022 y 2023, cuando la burbuja, pero desde inicios de 2024 se desplomaron, tocando fondo a mediados del año pasado. En el segundo trimestre de este año ya habían crecido un poco, pero ahora lo hacen de forma notable. En el mes de septiembre, el crecimiento fue de 17%, y el promedio del trimestre alcanza 11%.

Estas importaciones son un elemento importante en la inversión, que se complementa con bienes de capital de origen nacional y construcción. En este último rubro hemos tenido dudas, porque ya en 2022 y 2023 hubo datos ficticios, pero los datos de las importaciones no tienen esa sombra. En consecuencia, creo que ahora sí podemos hablar de una recuperación que tiene su origen en el sector externo.

Esto es así porque mientras la inversión ha tomado ritmo, el consumo no parece hacerlo. No tenemos datos suficientes, pero el indicador oportuno que publica INEGI, la información de ventas de ANTAD, los datos de uso de tarjetas de crédito, apuntan a un crecimiento cercano a 1.5% anual para el tercer trimestre, el más bajo en un año.

Con base en el comportamiento del IGAE en julio y agosto, el dato oportuno de hoy estará por encima de 3%, sin embargo, más de la mitad de ese movimiento se debe al desempeño extraordinario del comercio exterior. El cambio en la balanza comercial entre los primeros nueve meses de 2025 y los de este año supera medio punto del PIB. En cambio, el mercado interno, es decir consumo e inversión, no van mal, pero su crecimiento ronda 2.5%, y con la fuerte presencia de importaciones.

No es claro que esas importaciones mantengan el ritmo, debido al ajuste cambiario reciente, con lo que el mercado interno no parece que tenga fuerza, como es evidente en la debilidad del empleo. Por esa razón, aunque es posible que el crecimiento final de 2026 ronde el 2%, no conviene esperar más que eso.

Más a fondo, conviene tener claro que mientras el crecimiento de los últimos ocho años promedia 1% anual, el sector externo lo hace cuatro veces más rápido, por lo que el crecimiento percibido por el mercado interno es notablemente inferior. Estamos dependiendo por completo de lo que el resto del mundo nos compre, mientras nosotros sostenemos el consumo y la inversión comprando fuera. La dinámica interna es casi nula. Como esta columna sugirió hace unos años, México se convierte en un enclave. Curioso que eso ocurra bajo los que tanto despreciaban la maquila y tanto hablan de soberanía.

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